Por @mariaeriver

Hace no mucho, navegando por internet di con un artículo que sobrepasa las 2000 palabras y, casi con toda seguridad, las 3000. Extenso era un rato y, como Google tiene muy en cuenta los artículos de más de 2000 palabras, estaba estupendamente posicionado; sin embargo, al empezar a leerlo, me di cuenta que no era, ni de lejos lo que buscaba.

Sí, la introducción hacía pensar que era el texto ideal para encontrar la respuesta a mis preguntas y, viendo su extensión, era fácil pensar que encontraría mucha información y datos de valor. Pero a medida que leía, me daba cuenta de que el texto prometía mucho, aunque en realidad aportaba muy poco y, después de un rato de lectura sin encontrar nada de valor, me pregunte:

¿Qué hago perdiendo el tiempo en leer algo que no me sirve en absoluto?

Así que abandoné el espacio sin encontrar nada de utilidad, pero habiendo perdido bastante tiempo.

Sí, es cierto que había mucho trabajo y mucha estrategia en las palabras clave y el SEO. Sin embargo, el contenido del mismo se dispersaba tanto del tema original que, en realidad, no ofrecía nada por mucho que fuera uno de esos artículos de más de 2000 palabras que tanto gustan al más popular de los buscadores. O sea, que sí, que las era un artículo de más de dos mil palabras, pero había mucho texto de relleno y mucha divagación.

¿De verdad los artículos de más de 2000 palabras son el futuro del marketing de contenidos?

Esta anécdota fue solo el punto de interrogación final de una pregunta que venía asaltando mis pensamientos desde hacía varios días: ¿De verdad los artículos de más de 2000 palabras son textos de mejor calidad?

Los artículos de más de 2000 palabras, el futuro de marketing de contenidos

No tengo por qué esconder que con frecuencia busco ideas para aumentar las visitas en Sobrevivir a Trabajar en Casa, y que hay varias estrategias que aplico, algunas más efectivas que otras. En entradas de algunos de los blogueros de referencia he encontrado algunas buenas ideas, y no escondo mis fuentes, así que no me avergüenza compartir artículos que me sirven de inspiración.

¿Pensar en el lector o pensar en el buscador?

Pero centrándome en el tema que hoy me ocupa, también he de decir que muchos de los post que leo, invitan a escribir artículos de más de 2000 palabras:

  • Trucos para ampliar la extensión de los textos
  • Consejos para conseguir textos que superen un determinado número de palabras
  • Cómo hacer un refrito de varios artículos para crear un post de gran extensión

Y similares aparecen cada vez con más frecuencia en mis búsquedas de ideas para aumentar las visitas de un blog. Y sí, un texto extenso puede ampliar la información y ser completísimo, pero que pueda ser mejor no quiere decir que siempre lo sea.

Así que los motivos para asegurarse que el texto tenga tal o cual extensión no son ofrecer la mayor información. Me vuelvo a referir a mi experiencia como ejemplo de que mucho contenido no quiere decir mucho contenido de calidad o de utilidad.

Escribir textos de más de 2000 palabras tiene otro objetivo diferente de la buena voluntad de querer ofrecer más información o contenido más completo, y es que cuanto mayor es la extensión de un post, mayores son las posibilidades de que Google, y el resto de motores de búsqueda, tengan en cuenta el valor de la información.

Es cierto que cuando un artículo de más de 2000 palabras se publica, detrás hay muchas horas de trabajo y dedicación. Pero: ¿Es escribir el artículo de más de 2000 palabras un objetivo en sí?

Y quiero decir que, en no pocas ocasiones la impresión que tengo leyendo muchos de esos artículos de más de dos mil palabras, es que no buscan ofrecer la información más completa o la de mejor calidad, ni aportar nada nuevo, ni siquiera tienen en cuenta si al lector de puede servir de algo lo que se escribe; sino que simplemente el objetivo es llegar a las 2000 palabras y lograr así una meta más alta, más alta en los buscadores, por supuesto.

No importa que sobre lo que promete el título solo se escriba un pequeño párrafo, que con toda seguridad será el texto de introducción, o que la palabra clave aparezca de vez en cuando a lo largo del texto; así, sin más propósito que orientar al motor de búsqueda de turno y para indicarles que se ha escrito un texto pensando en él.

Pero: ¿qué consideración merece para el redactor el lector final del texto? Ese que expone una consulta escribiéndola en un cuadro de texto de su buscador preferido para encontrar información que despeje sus dudas.

Después de todo:

Un motor de búsqueda debería ser el intermediario entre el redactor que escribe y el lector que busca la información de calidad.

Pero leyendo muchos de los extensísimos artículos online muchas veces me parece que el destinatario final es el propio buscador, y captar su atención el objetivo, el lector es solo un número más en las estadísticas de visitas, y lo importante no es que obtenga información, sino que pase el mayor tiempo en la página, que se suscriba, que compre o se convierta en un producto…

Soy más listo, porque escribo más

Hace mucho tiempo, cuando Internet era para mí algo desconocido, en mis años de colegio, recuerdo que cuando se entregaban trabajos escolares una de las preguntas que nos hacíamos unos alumnos a otros era:

¿Cuántas páginas te ha ocupado el trabajo?

Creyendo que aquel con mayor extensión era el que iba a sacar la mejor nota. Encontrar artículos de más de 2000 palabras y leerlos me hace volver a tener esa misma sensación.

A veces creo que creer que quien más escribe es quien más sabe, no es algo que solo piensen los niños, sino un aprendizaje que adquirimos en la infancia y que nos acompaña durante toda la vida. Mucho más ahora, ya los extensísimos textos pueden llegar a millones de personas con el apoyo de unos buscadores programados para respaldar la idea de que los textos más largos son los más valiosos por su contenido.

Sin embargo, la realidad es bien diferente, y en muchos de esos artículos que defienden la idea de que escribir más es saber más, en el mejor de los casos, buscando entre las más de 2000 palabras filtrando y organizando la información, se podrían obtener dos o tres artículos de cierto interés, aunque no tan extensos.

No estoy diciendo que los artículos de más de 2000 palabras no tengan ningún valor o que haya que erradicarlos de internet. Existen buenos blogs con textos muy extensos en los que no sobra ni una coma, y en los que se encuentra la respuesta a la pregunta inicial, e incluso se aprenden cosas nuevas sin desviarse del tema propuesto en el título..

Claro que eso sí requiere conocer en profundidad el tema sobre el que se habla, realizar un esquema del artículo, valorar y contrastar la información sobre la que se habla y entonces sí, pensar en una palabra clave y buscar la forma de integrarla en el texto sin que este pierda calidad, o legibilidad o interés.

Analizando información para este artículo he revisado la extensión de algunos de los artículos más valiosos y completos que he encontrado y me ha sorprendido descubrir el número de palabras de muchos de ellos… la información más completa que se pueda encontrar se puede resumir, condensar o concentrar, no siempre es necesario redactar artículos de más de 2000 palabras para contar todo lo que hay que contar sobre un tema.